VOLVER A CASA

Rodrigo Saavedra
El viernes 18 fue intenso, lleno de protestas y con un cliente que no podía llegar por los enormes tacos y los desvíos por las barricadas en el camino. Lo que todos creíamos que iba a suceder algún día estaba ocurriendo y no había vuelta atrás. Es difícil conciliar el sueño cuando se despierta un país, pero ya intuíamos que esto sería para largo.
A veces los retornos no son dulces. Luego de una noche compleja en varios puntos de la comuna e impedido de volver a Los Andes, tomé la cámara y me dispuse a recorrer los alrededores. A lo lejos se escuchaban sonidos de escopeta y gritos, así que seguí esos sonidos hasta llegar a la Plaza Mayor. En ese lugar Carabineros me dio la bienvenida de vuelta a Renca a punta de escopetazos, sintiendo el aire a centímetros de mi rostro.
Traté de salir rápidamente de la línea de fuego y apoyarme en algún lugar donde tuviera cobertura con un árbol o un poste. Recién un rato después me sentí más seguro al acercarme a Balmaceda, donde las fogatas y los manifestantes evitaban el actuar policial. Había música, cánticos y rabia tanto en los manifestantes como en los automovilistas que intentaban pasar. Después de seguir con la cámara esa caótica coreografía, me retiré del lugar, pensando en que la había 'sacado barata'.
El día 20 intentamos nuevamente tomar un bus, pero tampoco pudimos ya que ni siquiera había locomoción para poder llegar al terminal, ni Uber, ni taxis ni automovilistas paleteados. Cada vez que podía iba a la Plaza de Renca, donde mucha gente asistía con más regularidad que a la Plaza Dignidad y no dejó de estar activa hasta fines de año. Pero siempre que recorría las calles de la comuna iba pensando ¿qué estará pasando en el Valle de Aconcagua?.
Texto y fotografías por Rodrigo Saavedra
Edición y diagramación por Gastón Arce y Radar Renca
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