cOLECTIVO FOTOGRÁFICO RENCA
EL PUNTO DE INFLEXIÓN
por Rodrigo Vera
Me acuerdo perfectamente, era una manifestación pacífica en la Plaza el 21 de octubre de 2019. El ambiente era totalmente familiar, con cientos de vecinos de todas las edades, niños, jóvenes, adultos mayores reunidos para protestar en paz. Fue una tarde bonita, con música, cánticos pero también mucha unión y respeto de la comunidad en un momento difícil. Además de los casos de violencia policial y la brutal represión en todas las principales ciudades del país, en Renca la tarde anterior se había producido lo de Kayser, tuvo un profundo impacto en la comunidad. Cuando eran como las siete y media de la tarde me fuí para la casa, que queda a dos cuadras de la Plaza porque al rato empezaba el toque de queda.
Deben haber pasado alrededor de 10 minutos cuando sentí los primeros disparos. Al escuchar los gritos y las explosiones de las bombas me asomé a ver que estaba pasando. Apenas abrí veo que viene una familia corriendo desesperadamente de un carro policial. Sin dudar un segundo, los hice entrar y cerré la puerta con llave. La madre por fin respiró con algo más de tranquilidad, mientras apagaba con un pañuelo las lágrimas de su hija. En algún momento, mientras la gente se empezaba a ir de la plaza por el toque de queda, unas 12 o 15 personas arrojaron algunas piedras y mitades de adoquines a la comisaría. Y las cosas se pusieron muy feas.
Los pacos, en vez de responder proporcionalmente y sin ninguna consideración ni mínimo de sentido común respondieron con todo. Esta niña, su hija, al ver que Carabineros estaba disparando cubrió a su hermano de 5 años, recibiendo ella el impacto de los balines de goma, los cuales le dejaron moretones y quemaduras. Afortunadamente para ellos, un familiar mío los fue a dejar a su casa en auto para que no se expusieran, mientras las calles se llenaban de fuego, humo, represión y sangre.
Como Carabineros no se la pudo con los manifestantes, que ahora eran muchos más, llegó la PDI en 4 vehículos de civil a alta velocidad, como si se tratara de una especie de película. Sin siquiera bajarse de los autos, comenzaron a dar vueltas por el sector disparando a través de las ventanas. En la esquina de Domingo Santa María con Miguel Varas los vecinos pudimos ver el nivel de faltas al protocolo con que actuaban, disparando a no más de 3 metros de la gente, apuntando directamente al cuerpo. Después de su "faena" criminal se fueron igual de rápido a cómo llegaron, dejando tras de sí decenas de heridos.

Debido a su actuar excesivo y a que las imágenes se viralizaron en las redes sociales y en grupos de Facebook de la comuna, esa noche se produjo una especie de "segundo estallido" en la comuna, con marchas y protestas constantes que varias veces me tocó seguir con mi cámara. El contraataque llegó de a poco y unas 20 veces hasta antes de fin de año. Nada volvió a ser igual.
Texto y fotografías por Rodrigo Vera
Edición y diagramación por Radar Renca
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